Octeto en fa mayor

D 803, Op.  posth166

El Octeto está entre las obras más plácidas y luminosas del Schubert maduro. Compuesto en la primavera de 1824, es una obra ligera pero sustancial, en contraste con Rosamunda y La muerte y la doncella, los angustiados cuartetos de cuerda escritos en el mismo periodo. La partitura nació del encargo de un funcionario de la corte, un clarinetista aficionado que buscaba una pieza modelada a partir del Septeto de Beethoven, con la misma estructura en seis movimientos y el añadido de un segundo violín a la formación de clarinete, trompa, fagot y cuerdas con contrabajo. Como en el Septeto, Schubert escribió introducciones lentas para el primer y el último movimiento. El clarinete y el violín comparten gran parte del material melódico del locuaz allegro inicial y el lírico adagio que le sigue. Dos movimientos de danza, un “Scherzo” de marcado acento vienés y un minueto más solemne, flanquean un conjunto de variaciones en el que, uno por uno, todos los instrumentos rescatan el dúo amoroso de Die Freunde von Salamanka (1815), uno de los grandes fracasos operísticos de Schubert. El dramatismo que empapa la introducción del último movimiento y sus alusiones al trío de la Séptima sinfonía de Beethoven interrumpen brevemente el vivaz allegro, que después sigue su camino hasta alcanzar el exuberante final.