Il barbiere di Siviglia

“El barbero de Sevilla”

Verdi consideraba El barbero de Sevilla la mejor ópera cómica de todos los tiempos, y desde entonces varias generaciones le han dado la razón. Sin embargo, la más popular de las obras de Rossini solo alcanzó el éxito tras un estreno desastroso, con caídas sobre el escenario, abucheos y un gato como espontáneo en una de las escenas. Compuesta en solo dos semanas, la obra lleva las técnicas del bel canto a su expresión más refinada en las voces de unos personajes hábilmente esbozados. Rossini se inspiró en la primera obra del escandaloso tríptico que Pierre Beaumarchais dedicó a Fígaro (Las bodas de Fígaro, de Mozart, es una adaptación de la segunda) para dar forma a una comedia romántica que enfrenta el amor con la codicia. La bella Rosina vive casi cautiva de su guardián, el doctor Bartolo, que en secreto pretende ahuyentar a todos sus pretendientes para quedarse con su dote. Cuando el conde Almaviva se enamora de ella, recurre a la ayuda del astuto barbero Fígaro para burlar a su rival. A lo largo de la ópera, todas las voces tienen ocasión de brillar. En “Una voce poco fa”, Rosina revela el espíritu fogoso y decidido que se esconde bajo una apariencia mansa, mientras que la incontenible cháchara de “Largo al factotum” nos descubre a un barbero cuya lengua es tan afilada como su ingenio.

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