Miserere
“Miserere Mei Deus”
El Miserere de Allegri, una de las grandes obras maestras de la música sacra, es hoy tan conocido como lo fue en los siglos XVII y XVIII, cuando constituía el núcleo del repertorio del coro papal en Roma. Basado en el Salmo 51, data de 1638 y se cantó cada año en la Capilla Sixtina hasta la década de 1870. La atmósfera que rodeaba sus interpretaciones, en penumbra y con el Papa y los cardenales arrodillados ante el altar, envolvía las voces en un halo de misterio. Allegri escribió música muy sencilla, idónea para la sobriedad de la Semana Santa y el canto a oscuras. Como dictaba la tradición, repartió las estrofas del texto entre coros de cinco y cuatro voces, con un pasaje de canto llano entre cada uno. Los coros recitan el texto sobre una simple fórmula armónica que termina con una floritura en la cadencia. No obstante, lo que confiere a la música su carácter único son todos los añadidos posteriores, las improvisaciones y los sofisticados arreglos que ideaban los propios cantantes. Eran secretos guardados con celo que, transmitidos por vía oral de generación en generación, fueron evolucionando con el tiempo. Así, son muchas las versiones del Miserere que han llegado hasta la actualidad, incluidas las que anotaron de oído en la Capilla Sixtina tanto Mozart (1770) como Mendelssohn (1831). El famoso do alto, como buena parte de la versión que es más habitual hoy en día, es muy posterior a la época de Allegri.
