Cuarteto de cuerdas en mi bemol mayor

Hob.  III/38, Op.  33/2 · “Cuartetos rusos: Las bromas”

Las Gnossiennes de Satie comparten con sus Gymnopédies anteriores una atmósfera onírica que sugiere danzas de otro mundo contempladas desde una distancia infinita. Se trata de piezas para piano que, como buena parte de la música de su autor, contraponen su sencillez al virtuosismo pirotécnico que dominaba el repertorio del instrumento. La primera edición de 1893 reunía tres piezas, a las que se sumarían otras tantas de manera póstuma en 1968. El título es una palabra inventada de Satie para la que no existe traducción exacta, aunque es evidente su relación con el gnosticismo, una doctrina esotérica a la que se sintió próximo en varios momentos de su vida. La música carece de indicaciones respecto a su compás, aunque el 4/4 está implícito en su lento avance ritual y las sobrias melodías que sobrevuelan un acompañamiento espartano. Los detalles que las adornan evocan lo que los contemporáneos de Satie habrían percibido como el “exotismo” armónico del Lejano Oriente, pero que hoy parecen prefigurar la música ambient, con la diferencia de las inquietantes corrientes subterráneas que exigen nuestra atención en lugar de disolverse en la nada.