Lost & Found, el álbum de 2022 del fenómeno de la guitarra Sean Shibe, ofrece una fusión ecléctica de estilos musicales que atraviesa 10 siglos. En teoría, parecería que la mística medieval Hildegard von Bingen y el renegado del siglo XX Julius Eastman tienen poco en común, pero ambos en este disco queda claro que hay una conexión: ambos salieron desde los márgenes para crear visiones completamente alternativas. Y así también lo hicieron los demás compositores seleccionados en el álbum. “Definitivamente, intenté crear una sensación de asombro, de fluir libremente, vivir el momento… una especie de éxtasis superior”, comenta Shibe a Apple Music. “Lost & Found captura la diversidad de estéticas, direcciones y arquetipos disponibles para aquellos compositores que trabajan en los límites de la expresión, elaborando su propio ambiente sonoro”.
Y encima del poderoso sentido de trascendencia que conllevan todas estas piezas, Shibe las eligió también porque tenía ganas de tocarlas, aunque no en la guitarra clásica. “Quería saber hasta dónde podía llevarlas en un contexto auténticamente eléctrico”, explica. “Estas piezas tienen significados que van más allá de los que el compositor imaginó, y sentí que la guitarra eléctrica era el instrumento más apropiado para alcanzar su potencial”.
Para hacer realidad su visión, Shibe escogió dos clásicos entre las guitarras eléctricas: una Fender y una PRS. Además empleó varios pedales, desde simples reverbs hasta el Microcosm, los cuales contribuyeron a dar forma al mundo sonoro del álbum. “Tiene una gran variedad de efectos”, afirma con entusiasmo. “Especialmente el granular que utilicé en O Choruscans Lux Stellarum de Hildegard, para hacer el sonido más intermitente, más cósmico”. Y algunos de los compositores también participaron en el proceso del álbum: “Luego de grabar las piezas de Oliver Leith, Meredith Monk y Shiva Feshareki, se las compartimos de inmediato para que nos dieran sus comentarios y su aprobación”, recuerda Shibe.
La vigorizante colección de piezas en el ábum resulta una celebración del potencial de la guitarra eléctrica para revitalizar todos los géneros musicales. “A una guitarra eléctrica le puedes agregar efectos de pedal, subir el volumen a 11, probar diferentes amplificadores y modificar el instrumento hasta donde quieras, de manera que no lo alteres o dañes en lo fundamental”, señala Shibe. “Creo que tiene un papel vital en el futuro de la música contemporánea, y espero que este álbum lo demuestre”. Aquí, nos lleva en un recorrido por cada tema de Lost & Found.
O Viridissima Virga
“Queríamos comenzar con algo muy sencillo y luego cerrar el álbum con la idea cósmica de Buda. Da una idea de lo que vamos a hacer en los siguientes dos temas. Las canciones infantiles retienen la inocencia, mientras que las piezas de Moondog siguen jugando con ella. Este es el tema más suave. La idea de la rama verde más fresca se nutre del poeta William Blake, cuya obra Cantares de inocencia habla en un principio del gaitero que entona melodías festivas, una visión muy pastoral”.
Children’s Song No. 1
“Children’s Song de Chick Corea fue, por supuesto, concebida originalmente como música infantil, pero encierra cosas a veces inocentes y a veces un poco más oscuras, lo cual también es parte de la experiencia de la niñez. Llegué a ella a través del guitarrista Forbes Henderson, a quien conozco muy bien y que hizo los arreglos con la aprobación de Corea. La sencillez rítmica, terrenal y oscilante de la No. 1 se percibe especialmente contrastante, luego de la inocencia pastoral de la apertura de Bingen”.
Continuance
“Esta pieza está escrita para cuatro guitarristas y es la primera en la que usé pistas superpuestas. Fue escrita durante el confinamiento, cuando nos comunicábamos por pantallas. Mientras que el misticismo de las dos piezas previas se conjuga para producir algo un tanto oscuro, la pieza de Daniel es mucho más optimista. La idea de continuidad no es ‘la vida sigue’; es más bien ‘hay algo en la distancia que encontrarás’. Creo que es muy especial. Es breve, pero está condensada de la mejor manera”.
Children’s Song No. 4
“Siempre existió el riesgo de que este álbum se volviera demasiado ambient. Esta es una de varias piezas que intentan traernos con gentileza de regreso a la tierra. Es muy distinta al primer escenario infantil. Hay en ella algo un poco más cínico, oscuro, casi oculto. Su atmósfera es bastante amenazante, así que el reto era cómo hacerla todavía más amenazante. Por eso fuimos muy generosos con los efectos de posproducción aquí y agregamos bastante distorsión, lo que nos lleva a Sea Horse”.
Sea Horse
“Esta es la primera de tres piezas de Moondog y funciona increíblemente bien en guitarra eléctrica, así como en vivo en un concierto. El caballito de mar aparece, a primera vista, perfectamente inocente, pero no es lo que parece. Fue escrita originalmente para piano y descubrí que, con una guitarra eléctrica a mi disposición, podía responder libremente a lo que la música me inspiraba. Los resultados no podrían ser más distintos de los originales de Moondog, lo que demuestra lo verdaderamente ecléctica que es su música”.
Pastoral
“La idea aquí era volver a poner los pies de la gente en la tierra. Es algo cercana a Children’s Song No. 1 de Corea. Una cosa que descubrí de Moondog [su autor] es que a veces sus finales son un poco drásticos, repentinos, y eso puede estar bien. Pero sentí que aquí había espacio para algo un poco más ‘fuera de lo común’. Así que añadí una breve secuencia improvisada, con el fin de ayudar a facilitar nuestro camino hacia High on a Rocky Ledge”.
High on a Rocky Ledge
“Este track crea la imagen del sonido de una banda en un bar de mala muerte. Intentaba evocar la sensación de ir a uno local, con programas basura en la TV, para beber con amistades y pasar el rato: la sensación de libertad, de pereza, de no tener prisa alguna. Da continuidad a una declaración de infancia, a música con un toque ligeramente cínico y algo más agresivo [Pastoral], pero ahora estamos tranquilos y relajados”.
Children’s Song No. 2
“Las canciones infantiles son muy distintas una de otra, y yo quería descubrir el ímpetu de cada una. Comparada con las demás, esta tiene un toque de oscuridad, pero luego alcanza un final radiante. Hasta este punto, el álbum tiene estas olas de tensión, de algo que se percibe un poco mal, y es el oleaje final antes de Pushing My Thumb Through a Plate de Leith. De alguna manera tiene en sí un sonido muy tenso”.
Pushing My Thumb Through a Plate
“Este es el punto del álbum en el cual nuestros pies no están más en el suelo. El anochecer se acerca y algo está por suceder. Es como el extremo pagano de lo sagrado, como rezarle a la Virgen para que las aguas estén limpias y luego pedirle otra cosa. Es una pieza temprana de Leith, originalmente escrita para arpa, por lo que la mantuve muy acústica. Su flexibilidad armónica es increíblemente distintiva: no he escuchado nada que se le parezca”.
Nightfall
“Pushing My Thumb Through a Plate es sinuosa y etérea, así que fue bueno tener algo más aterrizado, como Nightfall, para recordarnos dónde estamos. La música inicia con bastante lógica, pero luego el pasacalle subyacente desaparece con lentitud y es sustituida por algo más extraordinario. La compositora Meredith Monk a menudo no da permiso para interpretar su música, así que nos sentimos aliviados no sólo de que nos permitiera grabar Nightfall, sino también de que estuviera muy contenta con la mezcla”.
Peace Piece
“Esta surgió de la idea de que, esencialmente, los músicos de jazz como Bill Evans [su autor] que escriben con un estilo clásico, son siempre interesantes. De los otros compositores en el álbum, Corea más o menos hizo eso, mientras que Moondog lo esquivó de muchas formas, como alguien que es más de la tradición clásica que otra cosa. Evans se encuentra en los límites, al igual que Oliver Leith, ya que gran parte de su obra es bastante pop y algo más ambient. Shiva Feshareki puede componer música clásica, pero en realidad es DJ y hace noches dance y cosas así”.
O sacrum convivium!
“Desde el momento que escuché O sacrum convivium!, pensé en lo bien que sonaría en la guitarra. Intenté encontrar la manera de hacerla funcionar en el instrumento clásico, pero no me fue posible. Esto representó una nueva dirección en el álbum, en la medida de que, desde mi punto de vista, sólo era posible en la guitarra eléctrica. No sólo por su capacidad de sostener sonidos como si fueran voces, sino también por su poder único de transmutar cosas que son bastante familiares”.
Venus/Zohreh
“Me gusta la idea de que la oración nos eleva en el cosmos. Venus/Zohreh fue escrita originalmente para cuarteto de cuerda u orquesta de cuerda, por lo que su compositora Shiva Feshareki y yo tuvimos que trabajar en la búsqueda de los tonos adecuados para las notas. En muchos sentidos, esta pieza es la más acústica de las últimas tres del álbum y se ajusta a la perfección a la idea de Venus y la maternidad, haciendo referencia a cosas que tienen un vínculo con la fe o la espiritualidad, pero que no encajan claramente en ella”.
O Choruscans Lux Stellarum
“Quería crear algo que fuera drásticamente diferente a O Viridissima Virga, el primer tema. Las dos utilizan un dron, pero eso es todo lo que tienen en común. Hicimos O Choruscans a través de los efectos granulares que ofrece el pedal Microcosm, y luego le agregamos mucha reverberación. No es el fuego del infierno que prescribe el texto, es algo más suave y más ambient, y el estímulo exacto que uno necesita antes de Buddha”.
Buddha
“La partitura de Buddha, tal y como es, es un ‘huevo’ musical y no tiene una estructura definida. Ni siquiera tienes la certeza de si te estás moviendo por la página verticalmente o a través de ella de forma horizontal. La hice muy lenta para tener mucho espacio y poder sacar las cadencias que encontré en el gráfico de Moondog. Luego lo enfaticé mediante slides y efectos para establecer algún tipo de sistema dinámico que ayudara a crear una pieza convincente”.