Una década después de su debut para DG, Jan Lisiecki regresa a los conciertos para piano de Mozart en este álbum de sonido terso y expresividad desbordante. En el número 9, uno de los pocos cuyas cadenzas originales han llegado a nuestros días, solista y orquesta se encuentran en un diálogo íntimo que se eleva con grandeza cósmica en un segundo movimiento revolucionario. El 22, también en mi bemol mayor y el primero en el que Mozart amplió su paleta orquestal con clarinetes, contrasta el vigoroso resplandor del primer y el tercer movimiento con un Adagio del que Lisieck destila hasta la última gota de melancolía en una lectura celestial.