El álbum debut del fenómeno ruso del piano Vsevolod Zavidov era muy esperado y no decepciona. Es un programa íntegramente dedicado a Rachmaninoff y, en los tres movimientos de la Partita para violín No. 3 de Bach (en el propio arreglo de Rachmaninoff), Zavidov derrocha ingenio y un picardía, junto con una digitación de gran precisión, en el “Preludio”. En los Op. 33 Études-tableaux, Zavidov despliega un virtuosismo brillante en las vertiginosas escalas de la mano derecha del No. 5 y evoca remolinos sonoros en el tumultuoso No. 8.
Pero es quizá en las Variations on a Theme of Corelli, una de las obras más complejas de Rachmaninoff desde el punto de vista emocional, donde Zavidov (de 20 años en el momento de la grabación) impresiona más. Su ligereza de toque en la delicada Variación 2 es una delicia fugaz, mientras que las reflexivas Variaciones 14 y 15 dejan aflorar un sutil sentido poético. La propia transcripción de Zavidov de la Vocalise de Rachmaninoff cierra este notable recital.