“El ritmo es muy divertido y sin él es imposible bailar” anuncia Spark. Este es el principio que guía a los cinco músicos de la banda (dos vientos, dos cuerdas y un piano) en este baile a través de siglos y estilos en el que hay espacio para la suite de danza de Mozart y el Rigodón de Ravel de “Le Tombeau de Couperin”, pero también para Dancing Queen de ABBA, Begin the Beguine de Cole Porter y para In Re Don Giovanni de Michael Nyman. El resultado es una mezcla brillante y contagiosa, una fusión de efecto electrizante.