El piano de Boris Giltburg y la viola de Pavel Nikl se unen al Pavel Haas Quartet en dos de las obras de cámara más importantes de Dvorák, el arrebatador Quinteto para piano n.° 2 y el Quinteto de cuerda, op.97, compuestas cuando el artista vivía en Estados Unidos y bajo el influjo de su Sinfonía del Nuevo Mundo. Los extremos de color y dinamismo a los que llegan los intérpretes son casi milagrosos: desde el pianissimo de las cuerdas que recorre el segundo movimiento del Quinteto para piano hasta el movimiento final del Quinteto de cuerda, una explosión rítmica de inspiración folclórica y sorprendente delicadeza.