El gran pianista italiano Maurizio Pollini interpretó en directo las tres últimas sonatas para piano de Beethoven que ya había grabado en 1977 y su interpretación no perdió ni un ápice de majestuosidad. Pero si sus rendiciones en el estudio podían pecar de excesiva claridad, las de este álbum se lanzan sin contemplaciones a los conflictos artísticos y los desafíos técnicos de Beethoven. La Sonata No. 32 in C Minor, Op. 111 suena con furia renovada y un sentido de búsqueda incesante que domina la asombrosa “Arietta” y sus variaciones. La Op. 109 parece seguir un curso más lírico, pero Pollini llevó la agonía de Beethoven a la superficie. Esta música es dramática, indómita y audaz y pide a gritos ser escuchada.