La Sonata para violín n.º 5 es una de las más populares de Beethoven. Fue la primera de sus sonatas divididas en cuatro movimientos, pero no fue conocida como “Primavera” hasta después de la muerte del compositor. Sin embargo, la naturaleza luminosa de la partitura, las melodías y el diálogo que mantienen el violín y el piano fueron la razón de este nombre que ha llegado a nuestros días. Este brillante trabajo de Isabelle Faust y Alexander Melnikov, que mereció un premio Gramophone, es un gran ejemplo de música de cámara interpretada con elegancia y sensibilidad. La versión de “Primavera” está, sin duda, entre sus momentos más memorables.