Con su habitual imaginación y una curiosidad musical inagotable, Anna Prohaska y Julius Drake han creado un fascinante programa que aborda el destierro del Edén. Este viaje explora la tentación, el tópico de Eva como vehículo del pecado y el florecimiento de la experiencia que sucede a la pérdida de la inocencia. Las canciones saltan de un siglo a otro, de Purcell a Reimann y Fauré, y de Brahms a Britten y Bernstein. Las interpretaciones de estas piezas están hechas con aguda inteligencia y pasión narrativa.