El Cuarteto n.º 6, un lamento desgarrador por la muerte de su hermana Fanny, fue la última gran obra que terminó Mendelssohn. En su segundo volumen dedicado a los cuartetos del compositor, el Quatuor Van Kuijk nos ofrece una versión sobresaliente. Los ángulos cortantes de los primeros compases suenan con una inmediatez que contrasta con el tono solemne y profundamente conmovedor del movimiento lento. Los dos cuartetos que completan el álbum dejan también momentos memorables. En el “Scherzo” del Cuarto, los músicos franceses demuestran su virtuosismo en una lectura tan vigorosa como ligera, mientras que el movimiento final del Quinto pone fin a una grabación vibrante con inspiradora expresividad.