“Cuando era un niño, me enamoré de J.S. Bach”, recuerda Francesco Tristano. “La polifonía, el ritmo y todas esas danzas barrocas hacían que mi cuerpo se moviera más o menos de la misma manera que cuando escuchaba música popular”. Tal fue su determinación que, con tan solo siete años, insistió en que únicamente tocaría a Bach y sus propias composiciones, excluyendo cualquier otra música. “Mi profesor dijo: ‘Eso es muy dulce y encantador, pero no conoces el 95 por ciento del repertorio de piano. Está Debussy, está Mozart; hay mucha variedad’”.
La brillante carrera musical de Tristano ha abarcado un extenso repertorio, que va desde joyas del teclado Tudor hasta Prokofiev, Ravel, John Cage y sus propias piezas de piano, de influencia barroca y con una riqueza caleidoscópica. Pero es la colosal atracción gravitacional de Bach lo que constantemente lo lleva de vuelta al estudio, incluyendo una brillante interpretación de las Variaciones Golberg en 2010 y, en 2023, versiones convincentemente originales de los conciertos para teclado. “Bach es todo lo que necesitas", dice Tristano. “Es el de pan de cada día. Es muy difícil para mí hacer otra cosa que no sea tocar a Bach a primera hora de la mañana”.
The 6 Partitas de Bach constituyen el primer álbum del proyecto planeado de Tristano para grabar toda la música de teclado en solitario del compositor en su propio sello, "intothefuture" (después de un lanzamiento limitado en formato físico de las Suites Inglesas en Japón en 2023). Si este lanzamiento es indicativo de lo que está por venir, el conjunto completo será uno de los más emocionantes jamás grabados. Desde la elegante apertura “Praeludium” de la Partita No. 1 hasta la angular y casi modernista “Giga” de la sexta, Tristano articula cada nota con una precisión brillante, combinada con un sentido natural de fraseo y forma musical. Cada movimiento tiene un carácter claramente definido; sin embargo, la claridad de la interpretación (“No uso el pedal de resonancia, creo que interfiere”, revela Tristano) nos acerca de manera personal al funcionamiento interno de la música de Bach.
Compuestas alrededor de 1725-1731, las Partitas fueron las primeras obras de Bach en ser publicadas. Formaron la primera parte de su Clavier-Übung (ejercicio para teclado), concebido para músicos aficionados avanzados con el fin de mejorar sus habilidades técnicas y musicales. “Las seis Partitas son claramente pedagógicas porque hay un desarrollo muy claro desde la primera hasta la sexta”, dice Tristano. “Tomemos, por ejemplo, las zarabandas. La primera, en si bemol mayor, es clásica, en un estilo barroco con acentos en el segundo tiempo, tal como originalmente se concebía esta danza. Al llegar a la sexta partita, su zarabanda es muy difusa, muy abstracta. Es como si estuviera creando su propia versión de la forma de la zarabanda. Se vuelven cada vez más complejas a medida que avanzamos”.
Las Partitas, añade Tristano, son tan variadas y diferentes como la música de Bach. “La Partita No. 2 tiene algunos de los trabajos rítmicos más increíbles: el rondó y el capricho son muy energéticos y cautivadores. Es muy divertido tocarlos en el teclado. La Partita No. 6 es un viaje en sí misma. Es muy intensa y cargada de emociones. Al lleguar al último movimiento, habrás pasado por casi todos los estados de la condición humana. La Partita No. 5 es la menos interpretada y era la favorita de Glenn Gould. Puedo ver por qué. No hay muchas piezas que se asemejan a la quinta en la música de Bach: contiene un trabajo rítmico muy interesante y momentos de humor”.
Tal vez, reflexiona, la intención de Bach al publicar las partitas fue tanto asegurar que su música llegara a generaciones futuras como satisfacer las demandas de los músicos de su época. “Quizás Bach quería proyectar su propia música hacia el futuro. La impresión musical era una tecnología relativamente nueva, y Bach quería ser parte de ella. Estaba muy al día con los avances tecnológicos de su época, especialmente la imprenta y la construcción de órganos, que era la forma más compleja de fabricación de instrumentos de la era barroca”.
Es precisamente esta idea la que inspiró el nombre “intothefuture”, con el fin de usar la tecnología más novedosa para preservar las obras de Bach para la posteridad. Para este álbum, Tristano utilizó un prototipo de un piano de cola Yamaha CFX. “Probablemente sea el mejor piano que he tocado en mi vida”, dice, "con un registro alto, muy brillante y rico. Tiene mucha presencia”. Combinado con el trabajo de Christoph Frommen, uno de los ingenieros de grabación más detallistas y meticulosos, la grabación de Tristano posee una vitalidad que conserva algo de la textura áspera y granulada de un clavecín o clavicordio. Los resultados han dejado muy satisfecho a Tristano: “Tengo que decir que estoy realmente contento con cómo suena”.
Dentro del libreto del álbum
La introducción escrita de Tristano, en la que expresa su amor por Bach, así como su pasión por este proceso de grabación, se presenta junto a una selección de fotografías abstractas.
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