Tras la cautivadora lectura de las Variaciones Goldberg con la que nos deslumbró en 2017, Beatrice Rana regresa al universo de Bach en esta colección de conciertos grabada con la Amsterdam Sinfonietta nada más terminada su gira conjunta. Como cabía esperar, la sintonía entre orquesta y solista es evidente de la primera a la última nota, especialmente en el BWV 1056 que cierra el álbum con una mezcla embriagadora de misterio y exuberancia melódica. Más allá, Rana navega por las partituras con la cálida familiaridad de quien lleva viviendo con esta música desde la infancia. Es difícil imaginar una invitación mejor que la suya para (re)descubrir algunas de las piezas más fascinantes de un compositor que en sus manos suena plenamente contemporáneo.