
- SELECCIÓN EDITORIAL
- 1971 · 15 pistas · 30 min
Enigma Variations
Op. 36 · “Variaciones sobre un tema original”
Las tres últimas sinfonías de Mozart fueron compuestas con apenas unas semanas de diferencia en el verano de 1788. El motivo por el cual escribió tres partituras tan ambiciosas en un espacio de tiempo tan breve sigue siendo un misterio, aunque parece probable que estuvieran destinadas a una serie de conciertos de abono en Viena. Pese a que cada obra posee un carácter muy diferente, las tres se complementan y equilibran entre sí. La Sinfonía n.º 39, fechada el 26 de junio de 1788, es la única que cuenta con una introducción lenta, en la cual se mezclan de manera muy llamativa la solemnidad barroca y el dramatismo prerromántico, subrayado por las trompetas y los timbales. Le sigue un “Allegro” que aumenta inicialmente la tensión, pero también revela que, para Mozart, la distancia entre la alegría y la ansiedad es a menudo muy estrecha y la balanza puede inclinarse por algo tan nimio como un inesperado cambio en el color tonal o armónico o un simple acento. La ambivalencia y el juego entre lo solemne y lo caprichoso continúan en el “Andante con moto”, y solo en los movimientos finales hallamos una sensación de placer puro y sin adulterar. El alegre y enérgico “Menuetto” se funde con un trío en el que los clarinetes interpretan una danza folclórica austríaca denominada ländler, justo antes de un “Allegro” final en forma de sonata cuyo tema principal es, en esencia, una escala ascendente y descendente.