Ludmila Berlinskaya puede presumir de un pedigrí impecable. Hija de Valentin Berlinsky, violonchelista del Cuarteto Borodin, creció rodeada de algunos de los músicos rusos más destacados de la era moderna, desde Richter (del que fue ayudanta) hasta Oistrakh y Rostropovich. Berlinskaya es una solista excepcional que además se acerca con frecuencia al repertorio de cámara. En esta colección, reúne cuatro obras esenciales de un cuarteto de grandes compositores de música para piano. Su versión de la sonata de Medtner que da título al álbum es de un equilibrio magistral, mientras que su Schumann está lleno de poesía y encanto, y su Ravel es de una elegante vivacidad.