Interpretar el Primer concierto para piano de Brahms sin director no es tarea fácil para ningún pianista, que normalmente tiene suficiente con su partitura sin necesidad de guiar a la orquesta. Por eso es una sorpresa tan agradable escuchar a la Orquesta Sinfónica Estatal de Rusia "Evgeny Svetlanov" en esta grabación. Su sonido es el de un grupo de cámara, perfectamente compenetrado en sus entradas y poderoso en los momentos de mayor tensión dramática. Con una técnica deslumbrante, Berezovsky sortea todos los peligros de la partitura como si hubiera nacido para tocar esta música. Como propina, se despide con una impecable versión del íntimo Concierto para piano y viento de Stravinsky.