Fazıl Say adopta el punto de vista de un compositor en sus versiones de estos dos franceses extrañamente complementarios. Su estilo es delicado y austero, casi como si se hubiera cubierto el piano con un velo. Los colores son sutiles, la retórica se transforma en susurros íntimos. Los encantadores “Préludes” de Debussy cobran vida con su personalidad, que alcanza a cada una de las notas como un pincel que pintase pequeñas miniaturas. Las “Gnossiennes” y “Gymnopédies” de Satie, epigramáticas y melancólicas, tienen la proporción perfecta de reverencia, equilibrada con una sonrisa burlona. La magnífica grabación captura un ambiente ideal para estas pequeñas creaciones infinitamente gratificantes.