Martha Argerich y Zubin Mehta lideran en esta grabación a la Filarmónica de Viena con su inimitable estilo y un vigor sorprendente. El virtuosismo vanguardista del Concierto para piano en sol mayor de Ravel suena aquí esplendoroso, gracias sobre todo a la extraordinaria destreza de la pianista argentina. La batuta de Mehta, por su parte, consigue que la Sinfonía n.º7 de Bruckner se erija monumental en su compleja arquitectura y desprenda una nobleza sin parangón.