Sinfonía n.º 2 en re mayor

Op.  73

Después de tardar más de 20 años en concluir la primera, Brahms compuso en apenas unos meses su Sinfonía n.º 2, lo que parece indicar que se había librado con ello de una enorme carga. De hecho, esta continuación, compuesta en 1877 y estrenada con gran éxito en Viena a finales de ese mismo año, muestra al autor mucho más tranquilo y despreocupado. Cierto es que la imponente presencia del trombón en la apertura y la energía de la sección central del primer movimiento dibujan algunas sombras oscuras, pero su tono general está marcado por un espíritu radiante y pastoral. Gran parte de los temas del extenso primer movimiento, que abarca casi la mitad de la obra, se articulan a partir de un patrón de tres notas en los violonchelos y el contrabajo, seguido de una suave melodía de trompas. Otro rasgo distintivo es la segunda idea, de gran belleza lírica, con una línea melódica para violas y violonchelos que recuerda a la famosa “Canción de cuna” del compositor alemán. El siguiente movimiento, “Adagio non troppo”, se abre con una apasionada melodía de violonchelo y va ganando intensidad hasta llegar a un potente clímax en su tramo final. Los relajantes ritmos de danza del tercer movimiento devuelven el equilibrio al conjunto, mientras que el cierre, donde encontramos algunos de los pasajes más vitalistas y estimulantes que Brahms compuso, remata la obra con aire triunfal y optimista.

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