La carrera de Murray Perahia ha estado marcada por la perseverancia. Diversas lesiones le alejaron un tiempo de los escenarios, pero cada regreso del pianista norteamericano vino acompañado de una profundización aún más intensa de sus interpretaciones. Su Bach es de referencia gracias a la lucidez de su estilo, en Mozart, su elegancia tiene pocos parangones, y en los grandes compositores del Romanticismo un temperamento ardiente, pero siempre bien controlado, se aúna con un aristocrático sentido del discurso musical. En pocas palabras, Perahia es uno de los grandes.